Damnificados del terremoto en México piden “posada” y rompen piñata de Mancera

(Aristegui Noticias).- Damnificados por el sismo del 19 de septiembre en la Ciudad de México se manifestaron este martes frente al Palacio de Gobierno de la Ciudad de México, para pedir una mesa de trabajo con el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.

“Solicitamos ser escuchados en una mesa de trabajo con el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, quien declaró haber abandonado sus distracciones para enfocarse, ahora sí, en la reconstrucción de nuestros inmuebles. Le tomamos la palabra, bajo la premisa de que seremos parte activa del proceso, no nos podemos dar el lujo de ser mudos testigos ante nuestro destino”.

Denunciaron que se les han cerrado las puertas y que “se aprobó una Ley de Reconstrucción, en la Asamblea Legislativa, con claras violaciones al procedimiento parlamentario y sin haber consultado a los actores centrales de sus objetivos: las damnificadas y los damnificados de la Ciudad de México”.

Frente a las oficinas del gobierno local, con veladoras y pancartas, cantaron la letanía que se utiliza para pedir posada en las fiestas tradicionales de esta época. También rompieron una piñata con fotografías del rostro de Mancera.

A continuación, el pronunciamiento de los damnificados:

La emergencia de hace tres meses continúa vigente, el dolor sigue aquí. El sismo del pasado 19 de septiembre derivó una cascada de desgracias que empezó con la muerte de cientos de personas: niñas, niños, mujeres, hombres, adultos mayores, que no alcanzaron a decir adiós a sus seres queridos.

Hace noventa días, alrededor de las zonas de colapso, la solidaridad se manifestó desbordada para emprender las labores de rescate para quienes se encontraban con vida o no, dentro de los escombros de lo que un día fueron sus hogares.

El terremoto, a todos los habitantes de la Ciudad de México, nos enquistó el dolor, en menor o mayor medida. Nada podrá ser igual. A partir de las 13:14 horas de ese 19 de septiembre, gran parte de los pobladores de esta capital nos volvimos damnificadas y damnificados, nuestro patrimonio estuvo y todavía está en riesgo.

Las autoridades, al contrario de la sociedad civil, demostraron un vacío. A pesar de la desesperación y las necesidades urgentes de la contingencia, las respuestas no llegaban por parte de quien tenían que llegar.

La incertidumbre dominaba a todos quienes habitamos las casas, viviendas y edificios dañados. Ante el letargo mostrado por actores de todos los niveles de gobierno, tuvimos que organizarnos, fue necesario. Nuestras vecinas, nuestros vecinos, voluntarios, brigadistas, solidarios todos, no nos dejaron solos. Pero el gobierno sí.

Al concluir los trabajos de rescate, extendidos en su plazo por la presión de damnificados y de la sociedad, era necesario pensar en la reconstrucción. El Gobierno de la Ciudad de México trazó una ruta: créditos y redensificación. Ante una situación de dimensiones catastróficas, ofrecían la solución de una deuda por lo que ya habíamos pagado o vulnerar nuestro derecho a la propiedad para financiar la reconstrucción de nuestro patrimonio.

Desde el principio rechazamos esa vía. Exigimos una reconstrucción cubierta con recursos públicos, acudimos a la Cámara de Diputados y a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para que se contemplaran montos específicos para ello. Dijimos: si en este país fue posible el rescate para los bancos, también lo es rescatar a los ciudadanos.

Las puertas han sido cerradas para los damnificados. Se aprobó una Ley de Reconstrucción, en la Asamblea Legislativa, con claras violaciones al procedimiento parlamentario y sin haber consultado a los actores centrales de sus objetivos: las damnificadas y los damnificados de la Ciudad de México.

Por ello, tuvimos que conocernos, coordinarnos, trabajar juntos. Somos más de cien predios unidos en esta lucha contra el olvido y por un proceso digno de reconstrucción que ponga en el centro a los directamente perjudicados por el sismo.

Exigimos que se nos reconozca como interlocutores válidos para todas y cada una de las decisiones que cualquier instancia de gobierno tome en materia de reconstrucción de nuestra Ciudad de México.

Por ello, solicitamos ser escuchados en una mesa de trabajo con el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, quien declaró haber abandonado sus distracciones para enfocarse, ahora sí, en la reconstrucción de nuestros inmuebles. Le tomamos la palabra, bajo la premisa de que seremos parte activa del proceso, no nos podemos dar el lujo de ser mudos testigos ante nuestro destino.

Buscamos sembrar un precedente histórico para lograr una reconstrucción digna, porque hoy, nosotros somos damnificadas y damnificados, pero en el futuro podrían ser otros y para ellos no queremos el mismo vacío y las rutas fallidas que hasta el momento nos han ofrecido.

En nuestra lucha nos guía el dolor de quienes perdieron a sus familiares hace tres meses, el 19 de septiembre: por ellas y ellos, los que ya no están, los que sí estamos vamos a reedificar nuestros hogares y entre las paredes construiremos nuevas historias sin olvidar todo lo que tuvimos que pasar para lograrlo.